¿Una obra de teatro de seis horas de duración? ¿Tres obras independientes que cuentan la misma anécdota, con los mismos personajes, pero desde tres puntos de vista diferentes? Las conquistas de Norman es todo eso al mismo tiempo, una trilogía de comedias escritas en 1973 por el inglés Alan Ayckbourn (Londres, 1939), y ganadora de los principales premios teatrales como el Tony (Broadway), el Lawrence Olivier (Inglaterra) o el Molière (Francia).
Bajo la dirección de Jorge Denevi, la primera parte de la obra (“Modales en la mesa”) se estrena el viernes 18 de febrero en la Sala Campodónico de Teatro El Galpón, siguiendo luego con el siguiente cronograma de funciones:
Viernes 18 de febrero, 21.30, estreno de “Modales en la mesa” - Sábado 19 de febrero, 21.30, “Modales en la mesa” - Domingo 20 de febrero, 19.30, “Modales en la mesa”.
Viernes 25 de febrero, 21.30, “Modales en la mesa” - Sábado 26 de febrero, 21.30, estreno de “Vida en común” - Domingo 27 de febrero, 19.30, “Vida en común”.
Viernes 4 de marzo, 21.30, “Modales en la mesa” - Sábado 5 de marzo, 21.30, “Vida en común” - Domingo 6 de marzo, 17:00 horas, “Modales en la mesa”; 19.30, “Vida en común”; 21.30, estreno de “Vueltas al jardín”.
En lo sucesivo el de esta última semana será el régimen de funciones: los viernes “Modales en la mesa”, los sábados “Vida en común”, y los domingos la trilogía completa. Se puede ver sólo una obra, ya que cada una es independiente, con su principio y su final. Se pueden ver en el orden en que el espectador lo desee sin que se altere la comprensión de la trilogía. Ver las tres obras juntas, sin embargo, da una visión totalizadora de la temática del espectáculo (la trilogía comienza los domingos a las 17:00 horas y finaliza a las 23:00). Las conquistas de Norman bajará indefectiblemente de cartel, por contrato, el domingo 22 de mayo.
Nos pareció un estreno lo suficientemente peculiar como para interrogar a su director, Jorge Denevi (uno de los hombres de teatro más activos de las últimas décadas), acerca de la obra y otras cuestiones.
¿Cuáles son los mayores desafíos a la hora de montar una obra como esta?Las tres obras son en realidad una obra. Con tres visiones diferentes, o más bien más profundas en cada obra, situación tras situación. El desafío es que las acciones de las tres se desarrollan en forma simultánea en el tiempo, por tanto el espectador que ve la primera obra, escucha comentarios o peleas que suceden en otro ámbito. Ese ámbito es visto en la segunda y luego en la tercera obra. Es imprescindible tener una visión totalizadora de los acontecimientos internos de cada personaje y de sus emociones. Es complicado y a la vez muy rico para dirigir y actuar. Y sobre todo para ver. Esa simultaneidad de acciones hace que uno las pueda ver en el orden que quiera. No hay una primera, segunda o tercera. Todas son primera.
Más allá de la originalidad de su estructura, ¿cuáles considerás que son los mayores méritos de esta obra de Alan Ayckbourn?
Ayckbourn es hoy el más importante dramaturgo contemporáneo vivo. Es reconocido en todos los ámbitos y ha recibido todos los premios teatrales que se puedan recibir: no le quedan más. Esta es su mejor obra, escrita hace 30 años. Ha sido comparado en forma permanente con Chejov. Es un Chejov moderno. Sólo que el escribe comedias. Las risas que nos proporciona no ocultan su desaliento, pesimismo y tristeza. Y la soledad del hombre en la sociedad contemporánea. Eso recibe uno mientras ríe.
¿Sos un director que se mantiene al tanto de lo que sucede con el teatro en el mundo? En ese sentido, ¿qué tan aggiornado te parece que está el teatro uruguayo?
Si, estoy muy informado. Leo los diarios de otros países, leo las críticas teatrales de esos diarios. Los reportajes a directores y autores. Tengo todas las obras que se estrenan en Londres o Broadway o París, por ejemplo (donde es más fácil conseguir los textos que en Latinoamérica), y las leo. Hay una verdadera crisis dramatúrgica. No hay grandes autores hoy en día. No existen los Miller los Williams, los O´Neil. La prueba es que las obras de ellos siguen estando en cartelera en los grandes centros teatrales. Pero hay un atraso evidente en la técnica actoral. El director norteamericano David Hammond dijo una vez que el teatro uruguayo estaba atrasado veinte años. Lo dijo hace diez años. Ahora estamos atrasados treinta años.
El año pasado estrenaste Tardes enteras en el cine, una obra autobiográfica que también dirigiste. ¿Cómo te resultó esa experiencia?
Difícil, dolorosa, inmadura, insatisfactoria. No debí haberla hecho.
Algunos comentarios sobre obras de teatro en Cartelera.com.uy denota la existencia de ciertas rivalidades en el ambiente teatral montevideano. ¿Qué opinás al respecto?
Esas rivalidades no existen. Estoy en contacto permanente y trabajo y tengo amistad muy profunda con casi todos los actores y directores uruguayos. Lo que hay es solidaridad, amistad y hermandad. En todos los rubros. Y no me chupo el dedo, ni soy un santo inocente. Quienes hacen esos comentarios son un pequeñísimo grupo de personas que no han podido lograr en su carrera lo que han pretendido. Pero es minúsculo y no tienen incidencia. También es una pena porque deforman una página que podría tener mucha riqueza si no la transformaran con elogios gratuitos o comentarios negativos en algo bastardo. Leo siempre las opiniones de los espectadores de las páginas de los diarios de otros países y a veces los comentarios que hacen de una obra son más ricos que la propia crítica teatral del diario. Me gustaría que la página de opiniones de Uruguay Total siguiera existiendo y creo que a la larga se depurará sola.
Hace 6 horas
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