lunes 8 de junio de 2009

Buscando a Artigas

Se está preparando en Uruguay la realización de una película sobre José Artigas, bajo el título La Redota. No es exactamente una biografía del prócer, sino un relato de ficción enmarcado en un episodio histórico real –el éxodo del pueblo oriental de 1811- en el cual, como es lógico, la figura de Artigas tendrá un protagonismo esencial.

El director de La Redota, al frente de un equipo técnico de primer nivel, es nada menos que César Charlone, quien cobró notoriedad como excelente director de fotografía junto al brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El Jardinero Fiel, Ceguera) antes de debutar como co-director con la exitosa El Baño del Papa (2007). El guión es de Charlone y Pablo Vierci. El proyecto -recientemente premiado por el Instituto de Cine y Audiovisual del Uruguay (ICAU)- forma parte de una serie de ocho películas sobre los Libertadores Latinoamericanos, serie producida por Wanda Films, Lusa Films y TVE Española en coproducción en cada país con empresas locales. En el caso de Uruguay, La Redota está producida por Lavorágine Films & Cimarrón Films en coproducción con las mencionadas empresas productoras.

Cuando uno escucha sobre un proyecto como éste lo primero que se pregunta es: “¿y quién va a hacer de Artigas?” Lo cual es lógico, sobre todo tratándose de nuestro máximo héroe nacional cuya imagen –recreada por artistas como Juan Manuel Blanes o José Luis Zorrilla- hemos absorbido desde la infancia. El director y la productora están en proceso de casting, y obviamente ya tienen algunos nombres en consideración. Y les importa mucho que el actor que encarne a Artigas no defraude las expectativas del público uruguayo ni traicione ese imaginario colectivo que tan bien supo aprovechar El Galpón, por ejemplo, cuando propuso su Artigas, general del pueblo protagonizado por Rubén Yáñez por allá por la década del ‘80.

Pero cabe preguntarse: ¿importa más la semejanza física con la imagen pública que tenemos del prócer o el talento como actor? ¿Preferirías ver a una gran estrella en el desafío de representar a Artigas o a un intérprete anónimo que permita recrear sin distracciones al personaje? ¿Eh? Sí, sí, de hecho te lo estamos preguntando: la producción de la película está muy interesada en saber tu opinión y utilizará este medio para conocerla.

A la derecha de esta página, más arriba, hay una encuesta donde podés responder qué actor o actores te parecen más apropiados para el rol. Entre los candidatos hay actores uruguayos y extranjeros, más o menos conocidos. La idea es testear qué impresión te causaría, a priori, ver a alguno de ellos en el papel de Artigas. Después de todo la imagen de este Artigas cinematográfico va a recorrer el mundo...

Pero además podés enviarnos tu comentario opinando y/o proponiendo otros nombres que te parezcan adecuados. Siendo criteriosos, claro (si proponés a Vin Diesel lo vamos a tomar como broma). Esto es en serio; otra cosa es si después el director y la productora tienen en cuenta tu sugerencia o no, pero quién te dice que el año que viene, cuando te sientes a ver La Redota en el cine, no mires con orgullo la pantalla pensando: “yo te puse ahí, pichón”.

sábado 30 de mayo de 2009

5 preguntas a: Horacio Camandulle & Leonor Svarcas

El viernes 22 de mayo se estrenó, con importante repercusión de público, la película Gigante, co-producción uruguayo-argentina dirigida por Adrián Biniez (alias “Garza”) que ganó tres importantes premios en el último Festival de Cine de Berlín.

“Una historia de amor XXG”, reza el slogan, jugando con el tamaño de su personaje principal: Jara, guardia de seguridad nocturno en un supermercado, patovica en un boliche los fines de semana, fanático del heavy metal, tío inmaduro pero afectuoso, y no mucho más. La “historia de amor” comienza cuando, a través de los monitores de vigilancia del supermercado, Julia, una limpiadora del turno de la noche, llama su atención irremediablemente. A partir de ese momento la vida de Jara se convertirá en una serie de rituales y rutinas alrededor de ella y su deseo de conocerla, de aproximarse, tal vez de animarse a decirle algo… Pero Jara es tan grande como tímido, de manera que lo que la película cuenta es, en cierta forma, el preámbulo de una historia de amor posible entre dos seres anónimos, dos laburantes solitarios que recorren las calles de Montevideo… (en general ella va adelante y él atrás, sin llamar la atención…).

A esta altura casi todo el mundo conoce la historia detrás de la película: Biniez, músico argentino, cantante del grupo Reverb, se radicó hace unos seis años en Montevideo, tras enamorarse de una uruguaya (la actriz Leonor Svarcas) y probablemente de la ciudad. Con ganas de hacer cine, escribió el guión de Gigante mientras demostraba su habilidad como director en los premiados cortometrajes 8 Horas (ganador en el BAFICI) y Total Disponibilidad, que co-escribió con Svarcas, quien además lo protagonizaba. Ocasional actor (fue Dardo el del órgano en el karaoke de la película Whisky) y gran comediante (recordado por sus apariciones en el programa Los Informantes, en las que hacía un irreverente uso del inglés), Biniez se inspiró en un amigo personal, llamado precisamente Jara, para moldear al personaje protagónico de su primer largometraje. El resultado, producido junto a la barra de Control Z (25 Watts, Whisky, La Perrera, Acné), sacudió el Festival de Berlín 2009 ganando tres premios importantes: Oso de Plata (compartido con la alemana Alle Anderen), Premio Alfred Bauer (compartido con Tatarak, del polaco Andrzej Wajda) y mejor ópera prima.

Lo que quizás sea menos conocido es quiénes son los protagonistas de Gigante. Horacio Camandulle (Montevideo, 1973), maestro de primaria y actor de teatro (se lo puede ver en el espectáculo Los Fabulosos Hermanos Masilotti), se aseguró su primer protagónico de cine al asistir a un casting en el que conquistó al director Biniez. Svarcas (Montevideo, 1977), quien ya tenía asegurado su rol (Biniez escribió el guión pensando en ella), ya es una cara más conocida; además de breves apariciones en Whisky y Acné, se la recuerda junto al personaje de Alzira en el sketch cómico del programa La Culpa es Nuestra (Canal 10). Pronto se la verá en la nueva tele comedia de Canal 10, Hogar dulce hogar, y en el reparto de la película El Cuarto de Leo. Ambos se vistieron de gala y recorrieron la alfombra roja de Berlín, acompañando a Biniez y ayudándolo a cargar los tres premios de regreso a casa.

Para conocerlos un poco más, y descubrir otros aspectos detrás de Gigante, les hicimos las mismas cinco preguntas a cada uno. Y ambos respondieron gentilmente. O sea: cinco preguntas, diez respuestas:

1) ¿Qué tipo de preparación hiciste para tu personaje? ¿Investigaste por ejemplo el oficio, los hábitos, los ambientes en que se mueve? ¿Hubo mucho ensayo?

Horacio Camandulle (Jara): El secreto de la peli fueron los ensayos, los encuentros que tuvimos con Adrián y por ende la empatía que logramos. Hablamos mucho del personaje y de lo que quería de él. Nos encontramos tres o cuatro veces por semana, unas dos horas. Fue una instancia muy buena, porque se tornó en un intercambio de ideas, aprendí mucho. Los casting de algunos de los secundarios se hicieron conmigo, eso me dio la posibilidad de foguearme en cámara y de ir descubriendo cosas, detalles del personaje.

Leonor Svarcas (Julia): La preparación pasó más por estar muy familiarizada con el guión, en principio. No investigué el oficio, porque partí de la base de que mi personaje no se había dedicado siempre a realizar esa tarea. Una vez que nos pusimos de acuerdo con el director sobre el hecho de que ella recién llegaba del interior, consideramos que esta podría ser la primera vez que el personaje trabajaba como empleada de limpieza; por lo tanto me centré más en estar atenta al ritmo en los supermercados y en observar los instrumentos que se usan para limpiar, pero no creo que mi personaje sea una experta en limpieza ni mucho menos. No hubo demasiado ensayo. Hubo ensayo de algunos momentos como de las caminatas, eso si se ensayó bastante, probamos distintas formas de su andar y elegimos uno que diera un tono bastante personal. Es un personaje que es un misterio, y estaba bueno que tuviera cosas particulares y no generales que pudieran caer dentro de una especie de estereotipo. No creo que su trabajo la defina, y la película no pretende ser una especie de documental de la gente que trabaja en los supermercados. Esa idea simplemente fue un punto de partida, un disparador para inventar un mundo imaginario.

HC: Hice un mini scouting, fui a un super para ver a los guardias de seguridad, fui pasado el horario para ver a las limpiadoras. Pero mi memoria emotiva pudo más. Hace unos años trabajé como conserje del teatro AGADU; allí hacía de todo, hasta de portero, muchas noches, pasaba horas y horas cuidando la puerta. Era el tiempo en que no estaban tan institucionalizadas las empresas de seguridad, de ahí saqué los piques del embole.

2) ¿Cómo fue el vínculo entre ustedes dos durante el rodaje? ¿Se mantuvo de algún modo la distancia que hay entre ambos personajes durante toda la película? ¿O entre toma y toma eso era algo que podía quebrarse a voluntad?

HC: El vínculo con Leonor fue normal. Eso sí, durante el rodaje hubo momentos que no nos vimos, porque en las escenas que filmaron con ella para los monitores yo no participaba. Sí en las persecuciones. Con Leonor me divertí mucho, nos conocíamos de antes, me hace reír bastante. Obvio que bromeábamos mucho, pero en los momentos de rodar, nos concentrábamos y salían los personajes, es muy profesional.

LS: No hubo mucha cercanía durante el rodaje. Tenemos muy pocas escenas juntos. Cuando el rodaba yo no estaba y viceversa. De todas formas con Horacio tenemos un muy buen vínculo y fue muy lindo compartir esta experiencia con el. Tuvimos algunos ensayos de las persecuciones antes del rodaje. Pero el nexo pasaba por la dirección. Yo no me junté mucho con Horacio porque mi personaje ignora, al menos en principio, la existencia del de Horacio. Horacio si tuvo que trabajar más con mi imagen, pero la lejanía de esa imagen era más que suficiente, el trabajo realmente no nos pedía llegar a ningún acuerdo previo.

3) ¿Qué fue lo que más te sorprendió una vez que viste la película terminada, tanto sobre tu trabajo como en general? ¿O viste ni más ni menos la película que esperabas ver?

HC: La primera vez que la vi fue en Berlín, con mucha, mucha gente que se reía y aplaudía. Me sorprendió gratamente, en especial por el trabajo de tanta gente que lo ves plasmado. Yo puse la cara, mi trabajo, mi oficio, la actuación, pero hay mucha gente alrededor trabajando y eso es reconfortante, ver cómo se logró un producto de tanta calidad y calidez.

LS: Lo que más me sorprendió fue ver como realmente hay alguien detrás de todo que realmente tiene una visión global que los demás no tenemos en ese trabajo discontinuo que es un rodaje. Creo que hay una presencia muy fuerte del director, un sólido trabajo de dirección con un muy buen montaje. Me pareció una película profunda y con una gran coherencia en la forma en que está contada. También me sorprendió como plantea una sucesión de géneros. Cuando todo parece humorístico se vuelve romántico y cuando te estás acostumbrando a lo romántico se vuelve una especie de thriller y de ahí quién parecía casi un psicópata se vuelve un ser totalmente entrañable y torpe, etc.

HC: Me acordaba de los días que se había filmado, qué hicimos ese día, me sorprendió la magia de la edición, cómo se construyen las escenas, los tiempos, cómo se van armando las pequeñas escenas, cómo son los desenlaces. Y aparte la historia, que es una historia de amor, pero de amor como actitud. El tono del humor es por momentos sutil y sostenido, y el feedback con la gente es fascinante. Me emocioné mucho, cuando terminó lloré. Hacía mucho tiempo que no lo hacía. Fue mágico.

4) ¿En qué momento te diste cuenta que la experiencia de Berlín fue algo totalmente extraordinario?

LS: Me di cuenta desde que me comunicaron que habíamos sido seleccionados para la selección oficial, pero como todavía no era oficial y no podíamos propagar mucho la noticia, cada vez que se lo decía a alguien en secreto absoluto pensaba para mi: “y si entendí mal y no es exactamente así como lo cuento, esta persona debe pensar que me volví loca y tengo una especie de delirio fantástico”. Después ni bien pisamos Berlín con Horacio nos estaba esperando una especie de limo con un asistente que hablaba español, que tenía un cartel con nuestros nombres y un ramo de tulipanes rojos para mí. A continuación nos dio el protocolo para el día siguiente, que era el día de la conferencia de prensa, la alfombra roja y la proyección de la película. Creo que ahí me di cuenta de que iba a tener un par de anécdotas que contar para el resto de mi vida.

HC: Berlín es fascinante, y estar en esa ciudad de invitado era un sueño. Ya el hecho de estar ahí era extraordinario. A medida que los días pasaban (estuvimos 10 días), me bajaba la ficha que estábamos en competencia, eso que era algo anecdótico, con el correr de los días, y sabiendo que éramos una de la película favoritas, era de no creer. Viví la euforia, estaba como loco, y volvía locos a los que estaban a mi alrededor. Conocer a la gente que organizaba el festival, pasar por la alfombra roja, tener entrevistas con canales de todo el mundo, fue algo que en esos días lo tenías que tomar como natural, vivirlo, era así. Sabía que se terminaba al llegar a Uruguay. Pero vinieron los premios, los reconocimientos, la prensa aquí empezó a seguir nuestros pasos, eso sí que fue extraordinario.

5) La película acaba de estrenarse, pero mucho antes vos ya habías vuelto a tu rutina y a tu trabajo habitual. ¿Cómo se compagina esta súbita celebridad, quizás efímera, con la realidad de ser un actor en un país como Uruguay?

HC: Si es efímera como el arte, creo estar preparado para eso. Siempre lo digo: la fama es puro cuento. Sigo trabajando en la escuela, en Casa Joven, continúo haciendo teatro con Los Hermanos Masilotti, sigo en la cooperativa de vivienda, que está eternamente en trámite. El tema de la celebridad y la fama se te va a la hora de pagar las cuentas, y de hacer los fideos. Hay que seguir trabajando y mucho, más que antes, es mentira eso de "hazte fama y échate a dormir”, en realidad estoy con más trabajo que antes, con las mismas deudas. Eso si: es increíble la cantidad de notas y entrevistas que he tenido, los mensajes, poder vivir la alegría de la gente, cómo te transmite el cariño, la buena honda que hay, eso no se paga con nada.

LS: Increíblemente ya antes de filmar Gigante, yo había apostado a que mi trabajo habitual fuera el de una actriz en Uruguay. Por supuesto que tengo otros trabajos, pero por períodos bastante prolongados logro que esa sea mi actividad central. Sin duda hay mucha incertidumbre, creo que eso es lo más difícil, la incertidumbre de si habrá continuidad.

HC: Sé que esto se termina, hay un tiempo, hoy se habla de Gigante y mañana de "Pequeño", no sé, lo que sí sé, y espero tenerla clara llegado el momento, no entrar en un bajón existencial después que esto se termine. Para eso tengo la fortuna de tener una buena compañera de vida, mi familia, y mis amigos, hermanos incondicionales. Espero poder seguir actuando y que la gente pueda seguir disfrutando de trabajos como éste. Sé que como Gigante no va a haber otra, así que espero disfrutarlo.

Foto superior: El País

viernes 29 de mayo de 2009

Paisajes críticos

Envío uruguayo a la 53ª Bienal de Arte de Venecia, 2009

Bajo el título “Fare mondi” y con la curaduría general de Daniel Birnbaum, abre sus puertas al público el próximo 7 de junio la 53ª Bienal de Arte de Venecia, uno de los más prestigiosos eventos de arte del mundo. La exposición permanecerá abierta hasta el 22 de noviembre de 2009. Al igual que en cada Bienal desde el año 1954, Uruguay estará presente desde su pabellón permanente de los Giardini di Castello.

El envío uruguayo se denomina “Paisajes críticos” y presentará la obra de tres artistas: Raquel Bessio, Juan Burgos y Pablo Uribe. La muestra es organizada por el Ministerio de Educación y Cultura y el Ministerio de Relaciones Exteriores y cuenta con el comisariado de Patricia Bentancur y la curaduría de Alfredo Torres. El vernissage de la exposición uruguaya tendrá lugar el día 5 de junio a las 17 horas.

El guión curatorial busca reflejar las vertientes significativas en las artes visuales contemporáneas del Uruguay. Ofrecer de manera prismática su variedad inherente, fundando líneas que involucren desde el hacer manual al empleo de recursos tecnológicos, relatos que se ubiquen en territorios fronterizos entre lo identitario, lo local y lo global, De esa manera se prevé una utilización no sólo interna del Pabellón uruguayo sino también del espacio exterior, concretamente, la escalinata de acceso. Al mismo tiempo se tuvo especial cuidado en atender aquellas producciones visuales que apostasen a una estética de riesgo.

Paisaje 1 – “La Tierra Prometida (te quiero mucho, poquito y nada)”. La obra de Raquel Bessio (Montevideo, 1946) alude a valores míticos propios del país y de la región. En el Uruguay, se tiene la sensación de un apocado aislamiento. Esa sensación se proyecta en los comportamientos colectivos y en una actitud hacia lo exterior. La presunta “tierra prometida” termina siendo territorio compartimentado, gris, oscuramente metálico. El encajonado carcome certezas y voluntades, proceso que las piezas de la obra, al oxidarse, irán sufriendo. En el proceso logra autonomía, se vuelve inmanejable.

Paisaje 2 – “Ciudades (Nuestro amor & Déjeuner sur l’herbe)”. Juan Burgos (Durazno, 1963) amplifica los apocalipsis urbanos que proliferan en la cotidianidad. Parte de un libro infantil, y desde él va creciendo un collage delirante. En sus puestas en escena, todo es posible. Con asombrosa destreza, recorta, pega, fotocopia digitalmente, y vuelve a fotocopiar, logrando un alucinante encaje escenográfico. En ese imaginario, entre un nutrido elenco, aparecen elementos icónicos del imaginario nacional.

Paisaje 3 – “Atardecer”. Pablo Uribe (Uruguay, 1962) concreta un falso documental. De paso, delibera sobre el juego entre realidad y ficción, sobre representación en la representación. Un hombre de camisa blanca imita sonidos diurnos de animales autóctonos. En otra pantalla, con camisa celeste y en pose idéntica, emite sonidos nocturnos de otros animales. En esa polifonía visual y sonora, se gesta el conflicto binario de nítidos opuestos.

Por más información sobre la muestra, los tres artistas, y la historia de la participación de Uruguay en la Bienal de Venecia, recomendamos visitar el blog del Pabellón uruguayo en la 53ª edición.

Foto superior: Tali Kimelman
Fotos individuales: Luis Alonso

viernes 22 de mayo de 2009

Carlos Aguilera (1945 – 2009)

Parece ser que este año la cultura uruguaya no termina de reponerse de una pérdida cuando deviene otra. Tras la aún reciente muerte de los poetas Idea Vilariño y Mario Benedetti, esta semana se sumó la de Carlos Aguilera, uno de los directores teatrales más prolíficos y activos de la escena local. Aguilera, que había nacido en Montevideo el 1º de enero de 1945, falleció el martes 19 de mayo luego de una afección pulmonar por la que había sido internado. Sucedió mientras el Uruguay aún despedía a Benedetti, cuya desaparición física mereció una cobertura de prensa que los hechos culturales de nuestro país –incluyendo la muerte de Aguilera- no suelen tener.

“Hoy ha muerto el último director de actores”, dice la actriz y directora Estrella Laurta en un mail enviado tras la muerte de quien considera su “gran maestro”. “No tengo palabras para agradecerle todo lo que doy en un escenario, como actriz, como directora, como escritora... Estas palabras no dudo que son las mismas que están esbozando cualquiera de sus alumnos, de sus colegas, de sus actores, de la gente del espectáculo nacional, del teatro nacional, al que dedicó absolutamente toda su vida”, agrega Laurta. Y concluye diciendo: “Me toca dirigir donde dirigiste tu último espectáculo, El hombre que quería volar, desde ese lugar te siento conmigo en cada ensayo y te sentiré en la tercera fila mirando el espectáculo el día del estreno.”

Precisamente El hombre que quería volar, de Carlos Manuel Varela, es uno de los espectáculos dirigidos por Aguilera que siguen en cartel (en Espacio Teatro); el otro es El señor Galíndez, de Eduardo Pavlovsky, que va en Teatro del Museo Torres García. La base de datos de Cartelera registra 29 espectáculos dirigidos por Aguilera en los últimos ocho años, y aunque algunos de ellos corresponden a reposiciones la cifra habla claramente de la incansable actividad que este hombre desarrollaba dentro del teatro uruguayo.

Aguilera no sólo se destacó como respetado y querido director de actores sino también por su contribución decisiva en el conocimiento de autores nacionales, según explica una reseña escrita por Jorge Arias en el diario La República. Además era notoria su diversidad de estilos y propuestas, entre las que se pueden encontrar obras de autores rioplatenses como Florencio Sánchez, Roberto Cossa, Carlos Gorostiza, Eduardo Sarlós, Eduardo Rovner, Mauricio Rosencof, Ricardo Prieto y Carlos Manuel Varela, junto a dramaturgos más internacionales como William Shakespeare, Arthur Miller, Jean Genet, Bertolt Brech, Harold Pinter, Tennessee Williams y Federico García Lorca.

El autor y hoy Director del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo, Mauricio Rosencof, expresó su “dolor” ante la muerte de quien considera un “hermano en las lides del teatro, el maestro de tantas generaciones, el valiente que supo poner en escena textos que desafiaban a los dictadores en los oscuros tiempos, el tipo del buen humor, de la sapiencia escénica y la fraternidad.”

Aguilera cursó estudios en el teatro independiente “La Máscara” y en la Casa Municipal de la Cultura. Dirigió en varias oportunidades a la Comedia Nacional, El Galpón, Teatro Circular, Teatro La Gaviota, entre otros elencos e instituciones. Dirigió en La Paz, Bolivia, y desde el año 1982 dirigió el Teatro Arlequín en Asunción del Paraguay. En usufructo de una beca oficial viajó en 1992 a Estados Unidos de América. Recibió en varias oportunidades el premio “Florencio” de la crítica teatral uruguaya. Obtuvo por Sarita y Michele el premio del Instituto Internacional del Teatro (filial UNESCO) como mejor director de un texto de autor nacional en 1995.

Actualmente era director artístico de Casa de Comedias del Uruguay del Ministerio de Educación y Cultura, director de la Escuela Municipal de Arte Dramático de San José y de la Comedia Municipal de San José, y director itinerante del Departamento de Colonia desde el año 1986. Además dirigía el Grupo de Teatro Biguá desde hacía casi 20 años. Fue el maestro de cientos de actores nacionales del teatro independiente. El día de su internación, unas dos semanas antes de su muerte, había dado su última clase de teatro.

martes 19 de mayo de 2009

5 preguntas a: Vieja Historia

Vieja Historia, procedente del Prado y autodefinidos como "rock melódico interdepartamental", han recorrido con gran éxito el circuito musical montevideano desde su formación en el año 2000. En 2006, con su primer disco "Álbum", ganaron el Premio Graffiti a la banda Revelación del Año. "Álbum" es un compendio de canciones folk-rock muy enérgico, lleno de una vitalidad y frescura que hablan de una banda con identidad propia y que sabe sonar muy bien. Y también de una banda difícil de encasillar en un género definido.

Ahora presentan su nuevo álbum, un EP de seis temas titulado “Doméstico”, donde confirman esa identidad, esa energía, y también un perfeccionamiento de su capacidad de instrumentación y composición que no atenta contra el sentido un poco lúdico de lo que hacen. Para decirlo sin rodeos: los Vieja Historia parecen pasarla muy bien haciendo música, contagian a quien los escucha, y suenan como el carajo (en el mejor sentido). En particular este segundo disco tiene una sonoridad folk muy particular que es imposible escuchar sin que lo invadan a uno imágenes mentales de caminos polvorientos. Como si fuera la banda sonora de una road movie criolla. Por qué no, música de carretera.

Tanto “Álbum” como “Doméstico” están disponibles para ser bajados gratuitamente desde el sitio oficial de la banda. El martes 19 de mayo estarán presentando sus temas nuevos –y los no tan nuevos- en la Sala Zitarrosa, a precios que son una ganga. Usted no puede, no debe perderse un show en vivo de Vieja Historia; si en escena son tan contagiosos como en CD o mp3, la diversión está asegurada. A apenas horas del recital, Martín Cáceres (voz y guitarra) se hizo tiempo para responder a nuestras 5 preguntas (y pico):

1) ¿Cómo se formó la banda? Y sobre todo, ¿cómo se llegó a la conformación de ese estilo que ustedes mismos llamaron en algún momento "rock melódico interdepartamental"?

Vieja Historia es un conjunto de casualidades, así nos gusta verlo a nosotros. Cada uno tiene su historia de cómo llegó a integrar este grupo de fracasados, pero creo que más importante que eso, está el hecho de que pese a muchas cosas que nos pasaron, conservamos intactas esas mismas ganas de tocar juntos.

Con respecto a nuestro estilo, más específicamente en “Álbum”, nuestro primer disco, nos resultaba muy difícil describirlo solo con un estilo que englobara todas las canciones. Por eso le decidimos darle uno nosotros, “rock melódico interdepartamental”, pero esto solo era un chiste interno nuestro, que usábamos para esquivar esa pregunta.

2) ¿Sigue aplicando esa definición? Se los pregunto porque en “Doméstico” parecen haberse definido por el rock-folk más declarado, al punto de que suena casi como un disco country. ¿Acaso les importa adherir a un estilo definido?

Cuando planificamos nuestro segundo disco y decidimos que lo hacíamos en nuestra casa, también tuvimos que decidir qué canciones podíamos grabar utilizando los pocos recursos que teníamos en nuestro estudio casero. Entonces optamos por las canciones más folk, aquellas que sonaran desde lo mínimo. De este modo armamos un disco más homogéneo con canciones que ya existían y otras que no, pero todas enfocando hacia el mismo lado.

No creo que Vieja Historia se adhiera en el futuro solo a este estilo, tenemos muchas canciones que van para otros lados distintos y que esperan ser grabadas.

3) ¿Qué les dejó la experiencia de “Álbum”, además de un Graffiti como banda revelación?

Nos dejó muchas deudas, pero también nos hizo dar cuenta de lo que implicaba grabar un disco y autogestionarlo.

4) Cada vez son más las bandas uruguayas que, como ustedes, editan su material en forma independiente y lo ofrecen gratuitamente en la web. ¿Creen que este es un camino irreversible? ¿Y qué estrategia, si es que alguna, tiene Vieja Historia en materia de difusión y/o contacto con su público?

Nosotros descubrimos esta forma de llegar al público con nuestra música a través de otro medio. Sentimos que el mercado discográfico acá en Uruguay no está funcionando para bandas como nosotros. Puede pasar mucho tiempo desde que sacás tu disco hasta que finalmente le llega a la gente.

Nosotros por medio de Internet ya logramos más de 2000 descargas desde el lanzamiento. No sé si este camino es irreversible, pero para que funcione el mercado discográfico acá, se tendrían que modificar varias cosas.

5) “Doméstico” abre y cierra –sobre todo cierra- con un tema que remite a las composiciones de Ennio Morricone para spaghetti westerns. ¿Le gustaría a Vieja Historia musicalizar un western? Y si pudieran reversionar la banda sonora de una película de vaqueros, ¿cuál elegirían?

Yo me conformaría simplemente con tocar las campanas en la orquesta para la peli “El bueno el malo y el feo”, Morricone tiene más rock que todos nosotros juntos.